Las corrientes eléctricas en fisioterapia, o electroterapia, consisten en aplicar impulsos eléctricos de baja intensidad sobre el cuerpo mediante electrodos colocados en la piel. Según el tipo de corriente y sus parámetros, se consigue aliviar el dolor, relajar la musculatura, reducir la inflamación o provocar contracciones musculares para recuperar la fuerza.
En nuestra clínica de fisioterapia en Fuenlabrada utilizamos la electroterapia siempre como parte de un tratamiento completo, combinada con terapia manual y ejercicio.
Tipos de corrientes más utilizadas
TENS (analgésicas)
La estimulación nerviosa eléctrica transcutánea se usa para aliviar el dolor. Actúa sobre las vías nerviosas y reduce la percepción del dolor, por lo que es útil en lumbalgias, cervicalgias o dolor crónico.
Electroestimulación neuromuscular
Provoca contracciones musculares controladas. Es muy útil para evitar la pérdida de masa muscular tras una inmovilización o una cirugía, por ejemplo tras una operación de rodilla. Puedes leer más en nuestra página de electroestimulación neuromuscular.
Corrientes interferenciales
Combinan dos corrientes para actuar en zonas más profundas con menos molestias en la piel. Se utilizan para el dolor y la inflamación.
¿Para qué sirven las corrientes eléctricas?
- Aliviar el dolor agudo y crónico.
- Recuperar la fuerza tras una lesión o cirugía.
- Relajar contracturas y espasmos musculares.
- Mejorar la circulación y reducir la inflamación.
- Apoyar la rehabilitación del suelo pélvico.
¿Quién no debe usar electroterapia?
No se aplica en personas con marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, sobre la zona abdominal o lumbar durante el embarazo, sobre heridas abiertas, zonas con alteraciones de la sensibilidad o tumores. Por eso siempre valoramos tu caso antes de utilizarla.
¿Duele?
No. Se nota un hormigueo o una contracción que el fisioterapeuta ajusta a tu tolerancia en todo momento.
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